10 razones por las que este calendario de squishies es el que querrá toda la familia esta Navidad
Por Clara NavarroActualizado el 16 de octubre de 2026

Resumen: cada vez más familias dejan este calendario en la encimera de la cocina para diciembre, y los peques bajan corriendo cada mañana a abrir su puerta. Te contamos por qué funciona tan bien, y por qué conviene tenerlo en casa antes del día 1.

1. Cada mañana bajan corriendo a abrirlo
¿Qué saca a un niño de la cama un lunes de diciembre? Una puerta que todavía no ha abierto.
Hay 24 puertas numeradas y un squishy detrás de cada una. Abren una al día y la carrera hasta la cocina empieza antes de que suene el despertador.

2. Nadie sabe quién sale hoy
Cada puerta es una sorpresa. No se sabe qué personaje se esconde hasta que se abre.
Ese segundo antes de mirar es el mejor momento de la mañana. Hay apuestas en el desayuno: ¿gorro de Papá Noel o cuernos de reno?

3. Son blanditos de verdad
Hay squishies duros como una goma de borrar. Estos no.
Se aplastan con dos dedos y recuperan su forma despacio. Lo aprietan, lo dejan en la mesa y se quedan mirando cómo se infla otra vez. No se cansan.

4. Todos vienen vestidos de Navidad
No son dumplings lisos. Llegan listos para las fiestas.
Gorros de Papá Noel, cuernos de reno y bufandas de invierno, en colores alegres. Cada uno parece ir de camino a la cena de Nochebuena.

5. Acaba siendo una colección de verdad
Un calendario de chocolate está vacío el día 24 y la bandeja va al contenedor de reciclaje. Este no.
En Nochebuena tienen 24 squishies en fila en la estantería, y muchos siguen ahí cuando llegan los Reyes, y mucho después de quitar el árbol.

6. Del tamaño justo para manos pequeñas
Cada squishy mide unos 4 cm: cabe en la palma de la mano.
Entra en el bolsillo del abrigo, en el estuche del cole o en el zapato de Reyes. Pueden coger varios a la vez y apretarlos todos.

7. Los mayores también quieren el suyo
No te extrañe si un padre se queda alguno a escondidas. Adolescentes y adultos también los coleccionan.
Uno al lado del teclado es el compañero de mesa más blandito, y por eso tantos acaban pidiendo dos calendarios: uno para los peques y otro para la oficina.

8. La cuenta atrás se lleva sola
Sin cadenas de papel que recortar ni calendarios que tachar.
Cada mañana la fila crece uno más. Basta con mirar la estantería para saber cuánto falta para Navidad. Y ya no hay que contestar cada día «¿cuánto queda?».

9. La caja es pequeña y ligera
¿Dónde lo pongo? Casi en cualquier sitio.
La caja mide 28 x 18 cm y pesa menos de medio kilo. Cabe en la encimera, en una balda o en la mesa del salón sin ocupar media casa. Y llega lista para regalar: nada que montar ni que envolver.

10. Tienes 30 días para probarlo
¿Y si no os convence? Entonces no arriesgas nada.
Viene con garantía de devolución de 30 días. Escríbenos en los 30 días siguientes a la entrega y te devolvemos el dinero. Lo único que no vuelve es el 1 de diciembre: si el calendario llega tarde, esas mañanas no se recuperan.
¿Quieres unas mañanas de diciembre a las que los peques lleguen corriendo? La puerta 1 se abre el 1 de diciembre y el envío tarda de 6 a 12 días laborables: pídelo hoy y llega a tiempo.
EMPIEZA LA CUENTA ATRÁSEnvío gratis · Garantía de devolución de 30 díasNo te fíes solo de nosotros. Mira lo que cuentan otras familias:


«Ahora llegan a la cocina antes que yo»
Sevilla · madre de dos
Opinión de ejemploTengo dos hijos y las mañanas de cole en casa eran una batalla: nadie quería levantarse. Ahora el calendario está en la encimera y, cuando bajo a preparar el desayuno, ya están los dos allí en pijama.
Se turnan para abrir la puerta. El mayor pegó un grito cuando le salió el de los cuernos de reno, y la pequeña llevaba días esperando el gorro de Papá Noel. Cuando por fin le tocó, no lo soltó en todo el día.
Son blanditos de verdad: se aplastan del todo y vuelven a su forma poco a poco. Los aprietan mientras se toman la leche.
Y a mí me sirve para ver de un vistazo cuántos días quedan, mirando la fila de la encimera. Fácil para mí y una fiesta para ellos.


«Lo abrimos todos al lado del árbol»
Valencia · madre de tres
Opinión de ejemploTenemos la caja en la mesa del salón, al lado del árbol. Cada mañana, antes de salir hacia el cole, nos juntamos todos a ver quién hay detrás de la puerta de hoy.
Lo confieso: lo compré para los niños y me quedé uno de bufanda para mí. Está al lado del portátil y lo aprieto cuando el trabajo se complica. Mi hija de quince años tiene dos en la mesilla.
Los personajes son monísimos con sus gorros y sus cuernos. Los ponemos en fila sobre la mesa y la fila crece cada día.
La caja es pequeña y no estorba. Pienso dejar los squishies en una balda cuando pasen las fiestas. Ha hecho que diciembre sea un poco más divertido en casa.

Haz que diciembre vuelva a ser mágico
24 puertas, 24 squishies y una carrera a la cocina cada mañana. Los calendarios de Adviento se agotan cada año antes de diciembre: asegura el tuyo hoy.
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